¿Qué son y que significan las letanías del Santo Rosario?, ¿Son biblicas?

Probablemente has escuchado o tú mismo has recitado las Letanías del Santo Rosario o lo que es lo mismo las Letanías Lauretanas.

Sin embargo, pocas veces nos damos el tiempo para investigar y analizar el significado de cada una de las letanías del Santo Rosario. Comprender estos pequeños, pero importantes detalles nos ayudara a crecer y dar razones de nuestra fe, tal y como nos lo pide la biblia en “1 Pedro 3, 15”

Si estas interesado en conocer que son las Letanías Lauretanas, sus orígenes y su significado y fundamento bíblico, te invitamos a seguir leyendo nuestro artículo.

 

¿Qué son las letanías del Santo rosario (Letanías Lauretanas)?

Empezaremos diciendo que “letanía” es una palabra que proviene del vocablo griego litanéia que significa súplica, oración o rogativa.

Las Letanías Lauretanas son una serie de alabanzas y súplicas de manera ordenada, a través de las cuales se le ruega a Dios y a su madre Santa María.

Las letanías del  Santo Rosario contienen títulos de honor a la Virgen María. Dichos títulos fueron dados a través de la historia por los padres de la Iglesia y de algunos Santos. Con las Letanías Lauretanas honramos a Nuestra Madre y pedimos su poderosa Intercesión.

Breve historia de las Letanías Lauretanas

La utilización de las Letanías se remonta a los años de la Iglesia, siendo la más antigua las letanías dirigidas a los santos. Dentro de todos los tipos de Letanías, las más populares en la Iglesia son las Lauretanas.

Las Letanías Lauretanas se hacen en honor a Nuestra Madre. Son llamadas así en las Constituciones de los  Sumos Pontífices, porque se utilizaron por vez primera en el Santuario de Loreto en Italia por el año 1500, siendo aprobadas por la Iglesia.

Las letanías más antiguas dedicadas a María se encuentran en un códice de Maguncia del siglo XII con el título: «Letania de Domina Nostra Dei genenetrice Virgine Maria. Ora valde bona, cotidie pro quacumque tribulatione dicenda est». Incluía alabanzas largas y repeticiones del «Sancta María».

Las letanías marianas empezaron a multiplicarse en el siglo XV y XVI hasta nuestros días.

 

Títulos de María

Antes de explicarles el significado y el fundamento de las Letanías Lauretanas, es necesario que sepas el significado de varios títulos  dedicados a María y que se repiten muy constantemente en las letanías.

  • Madre

En las escrituras encontramos que María es la madre de Jesús:

“Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lucas 1, 27).

De igual forma es la madre de Dios, que es Jesús:

 “¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lucas 1, 43)

Y por supuesto,  es madre de todos los creyentes representados en el apóstol Juan, quien la recibió de Jesús en la cruz. (Juan 19, 25-27).

  • Virgen

En María se cumple la gran promesa de Dios:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7, 14) 

Y se confirma en (Lucas 1, 26-38) y (Mateo 1, 22-23). María es virgen antes, durante y después del parto.

  • Santa 

María es Santa, porque ella es la llena de gracia, palabras dichas por el ángel enviado de Dios.

“Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»” (Lucas 1, 28)

La frase “Llena de Gracia” si lo traducimos al idioma original, el griego, es “Kejaritomene” (Κεχαριτομενη)  y significa “Plenitud de la Gracia”. María es la plenitud de la gracia, pues ella lleva dentro de sí a la plenitud de la gracia que es nuestro señor Jesucristo.

 

  • Ruega por nosotros

María es nuestra madre e intercede por nosotros sus hijos, tal y como lo hizo en las bodas de Cana (Juan 2, 4-5). Ella no está muerta, pues sabemos que Dios es un Dios de Vivos.

“Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.” (Lucas 20, 38)

Si María intercedió estando en la tierra, con mayor razón lo hará ahora al estar plenamente unida a Dios, pues el amor nunca pasa.

“El amor nunca pasará. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia.” (1 Cor 13,8)

 

Habiendo explicado los títulos de María que se repiten más constantemente, procederemos ahora si a explicar el significado y su sustento bíblico de cada una de las letanías.

Santa María

“« ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».” (Lucas 1, 28)

“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!” (Lucas 1, 42).

María es venerada, bendecida, distinguida y llamada “llena de gracia” de manera extraordinaria en las escrituras por ser la Madre de Jesucristo, Dios y hombre verdadero.

 

Santa Madre de Dios 

María es santa por ser la “llena de gracia” y es Madre de Dios, dicho por su prima Isabel por inspiración del Espíritu Santo.

“¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lucas 1, 43)

María es Madre de Dios, por engendrar a Jesús, quien es Dios y hombre verdadero.

 

Santa Virgen de las vírgenes

Sabemos que María es parte importante del plan de salvación. La encarnación de Jesús, es de forma virginal, es decir, sin intervención humana alguna. Fue por obra del Espíritu Santo.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7, 14) 

María es Virgen, y su virginidad no es para nada común. Su virginidad es perfecta, extraordinaria y sublime, pues Dios así lo quiso. Esa es la razón por la cual la llamamos “Santa Virgen de las Vírgenes

 

Madre de Jesucristo

Dios cumplió su promesa anunciada a través del profeta (Isaías 7, 14) que el mesías nacería de una virgen.

“No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.” (Lucas 1, 30-31)

La joven virgen elegida por Dios es María, quien al ser anunciada el plan de Dios a través de su ángel, contesto: “Hágase en mí, según tu palabra” (Lucas 1, 38). Desde ese momento María es Madre de Jesucristo.

 

Madre de la Divina Gracia

María es llamada Madre de la Divina Gracia, pues fue elevada a la dignidad de ser la Madre de Jesucristo, quien es autor de todas las gracias, además, María es llamada “llena de gracia” por el arcángel Gabriel, enviado por Dios mismo (Lucas 1, 28).

 

Madre Purísima

En María encontramos una completa y extraordinaria preservación de toda culpa o defecto. Su pureza es indiscutible. Es la “llena de gracia” (Lucas 1, 28).

 

Madre Castísima

La castidad de María se hace evidente al aceptar amorosamente dar todo de sí para cumplir los planes de Dios.

“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia” (Lucas 1, 38).

Llamamos a María “castísima” ya que estuvo plenamente dispuesta para el trabajo del Reino de Dios. En ella encontramos un modelo por excelencia de la mujer consagrada que ama a Dios.

 

Madre intacta o inmaculada 

Jesucristo, nuestro salvador, no podría ser engendrado en una carne contaminada por el pecado, por eso fue engendrado por María que es “llena de gracia”, por lo tanto, no puede tener pecado.

Así como el tabernáculo era santo, siendo cubierto por la gloria del señor (Éxodo  40, 34-35), de la misma manera María, fue cubierta por la gloria de Dios cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra.

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1, 35)

 

Madre amable

Entendemos por “amabilidad” el comportamiento caritativo hacia otras personas.

En las escrituras podemos visualizar esta gran cualidad en María. La virgen María se tomó la molestia de ir a cada de su prima Isabel en cuanto se enteró que estaba esperando un hijo (Lucas 1, 39), y cuido de ella hasta el día en que Isabel dio a luz.

También la biblia nos muestra la gran calidad humana y caridad de María en las bodas de Cana cuando se enteró que faltaba vino y entonces intercedió ante su hijo Jesús (Juan 2, 3-5)

Las escrituras nos dice que.

“Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.” (1 Juan 4, 16).

Desde luego, en María se cumplió esto, pues Dios permaneció en ella.

 

 Madre del buen consejo

María como nuestra Madre, nos da el mejor consejo de todos.

“«Hagan todo lo que él les diga»” (Juan 2, 5).

Sin duda, es el mejor consejo que alguien nos puede dar, y más viniendo de nuestra Madre quien lo conoce perfectamente.

Debemos recurrir a ella para que nos aconseje pues, quien más que ella nos sirve de ejemplo de obediencia, humildad, amor y servicio a Dios.

 

Madre del Creador

Sabemos que María es Madre de Jesucristo, quien es el Verbo hecho carne.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1, 1-3)

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1, 14)

Claramente las escrituras nos dicen que Jesús es el verbo hecho carne y es el centro de la creación, por el fueron hechas todas las cosas. Lo que se le atribuye a Dios también se le atribuye al Dios- hombre.

El verbo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre. María es madre del Creador.

 

Madre del Salvador

La Virgen María es Madre de Jesucristo, quien es nuestro salvador, aquel que murió por nosotros para nuestra salvación.

 “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2, 11)

 

 Madre de la Iglesia

Jesús le da a su madre al apóstol Juan en la cruz, Juan representa a todos nosotros.

La Virgen María es la Madre del cuerpo físico de Jesús, por consiguiente, también lo es del cuerpo místico de Jesús.

María es Madre de la Iglesia porque, al ser Madre de Cristo, de igual manera es madre de los fieles y de los pastores de la Iglesia, que forman con Cristo un solo Cuerpo Místico.

Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Juan 19, 27)

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12, 27)

 

Virgen Prudentísima

La prudencia consiste en discernir y distinguir lo que es bueno para seguirlo o malo para apartarse de él.

Entendemos por prudencia tener sensatez y buen juicio es moderación, sensatez, buen juicio. La prudencia regula en gran parte nuestras acciones.

En las escrituras vemos que María, conservo la prudencia, en aquel momento clave en que fue visitada por el ángel Gabriel, mismo que la llamo “llena de gracia”, ella no comprendió como tan grandioso elogio podía serle dirigido a ella, ella se humillo delante de Dios, y nunca dudo de lo que el ángel le anuncio y creyó firmemente sin poner alguna objeción (Lucas 1, 28-38).

La prudencia sublime de María es digna de admirar. Por eso la llamamos Virgen Prudentísima.

 

Virgen Venerable

Entendemos por “veneración” respetar, mostrar amor y afecto, dar culto.

Los cristianos sentimos admiración y veneramos a la Virgen María, pues Dios hizo grandes cosas  por ella ((Lucas 1, 49), además de que las escrituras nos muestran que todas las generaciones la llamaran “Bienaventurada” (Lucas 1, 48).

María es digna de veneración pues es un modelo de Fe y de entrega total a los planes de Dios (Lucas 1, 45).

 

Virgen Poderosa

El poder de María se asocia al de su hijo Jesucristo. El principal fundamento de su maternidad es su maternidad divina (Lucas 1, 43).

Al decir que la Virgen María es poderosa, de ninguna manera la estamos igualando con Dios, sino que el poder del cual ella esta revestida proviene de Dios.

El poder de la Virgen María tiene por objetivo ayudar a la obra de la Redención, a la cual están llamados todos los seguidores de Cristo.

 

Virgen Clemente (o misericordiosa)

Según Santo Tomás de Aquino, la clemencia es aquella virtud que templa el rigor de la justicia con la misericordia

Nuestra Madre Santísima, se preocupa de todos sus hijos, quienes somos los seguidores de su hijo Jesús (Apocalipsis 12, 17). Ella tiene un interés especial por los pecadores, pues ella quiere que se reconcilien con Jesús y en el cielo haya gozo.

 

Virgen Fiel

La Virgen María es conocida por ser fiel a la llamada de Dios. María siempre fue fiel sin ninguna condición (Lucas 1, 38).

.Fue siempre fiel en el gozo y también en el dolor; durante la muerte de Jesús en la cruz (Juan 19, 25) y también en su triunfo. María fue siempre fiel a Dios.

 

 Espejo de Justicia

Tenemos que entender el significado de la palabra “justicia” ya que esta palabra bíblicamente no tiene el mismo significado que el del lenguaje común que todos conocemos.

Justicia es este contexto no es “dar a cada uno lo que le corresponde” sino más bien es la perfección moral, es un estado del alma virtuoso. El sentido de “justicia” es casi igual al sentido de la palabra “santidad

Por espejo entendemos: una superficie que refleja algo.

Entonces llamamos a María “espejo de Justicia” pues ella, nos refleja a a nuestro Señor, que es la Santidad Infinita.

 

Trono de la Sabiduría

Sabemos que Jesucristo, es el que tiene toda la sabiduría del mundo y es infinita. Esta misma sabiduría se hizo carne, teniendo como morada el seno de María, su madre.

Por las escrituras sabemos que la sabiduría no puede habitar en un cuerpo entregado al pecado.

“La Sabiduría no entrará en un alma mal dispuesta, ni habitará en un cuerpo esclavo del pecado.” (Sabiduría 1, 4)

Entonces, si la sabiduría pudo habitar en grandes hombres como Salomón o Daniel,  ¡Cuanto más en la Virgen María! quien nació sin el pecado desde su concepción.

Se le dice Trono de la Sabiduría, por qué el Dios Sabio puso su sede en sus entrañas.

 

Causa de nuestra alegría

La “alegría” en el sentido cristiano es la amistad con Dios, es tener paciencia y confianza ante las adversidades y convicción de cumplir la voluntad de Dios. Es obtener esa paz interior que solo Dios nos puede brindar.
La Virgen María cumplió cabalmente los designios de Dios, por eso es llamada muy alegre, pues siempre vivió en una gran amistad con Dios.

Al aceptar María ser la madre de Jesús, acepto la voluntad de Dios y nos trajo la salvación y por eso es causa de nuestra alegría (Lucas 1, 38).

 

Vaso espiritual

En las Escrituras, se les llama de manera metafórica “vasos” a los hombres.

En aquel tiempo los vasos eran fabricados de barro y  luego modelados por el alfarero para darle la forma deseada. De la misma forma Dios es como ese alfarero, y los hombres seriamos esos vasos, que Dios moldea según sus designios.

“Más antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?, ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?, ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9, 20-21)

María fue “modelada” extraordinariamente, para nacer sin mancha alguna y poder así albergar en ella a Jesucristo, nuestro salvador. Quien es Dios y hombre verdadero.

Por tanto ella es un vaso perfecto, que está siempre Lleno de Gracia.

 

Rosa Mística

María es considerada Rosa Mística, porque es tan hermosa como un rosa y es Mística, pues ella está llena de la gracia de Dios.
Las flores tienen un singular ciclo de vida: nacen, crecen y se vuelven muy hermosas. Así mismo la Virgen María nació, creció y se convirtió en una joven hermosa y llena de Fe, que acepto el designio de Dios de ser la madre de Dios.

 

Torre de David 

La Virgen María es comparada con la Torre de David porque así como esa torre  antigua fue considerado el más bello de su época por sus grandes características, así La Virgen María, es un edificio espiritual, lleno de virtudes y méritos excepcionales, digno de admirar.

 

Torre de Marfil

A la Virgen María, se le llama “Torre de Marfil”, porque el brillo, la delicadeza y la pureza del marfil nos recuerdan el brillo y pureza del alma de María, Madre de nuestro salvador, Dios y hombre verdadero.

 

Casa de Oro

Sabemos muy bien que el oro es el metal más hermoso que existe por su esplendor y su riqueza.

María es llamada “casa de oro” porque sus grandes virtudes y su pureza tienen un brillo muy extra ordinario que son tan admirados como una obra hecha de oro de la más alta pureza.

 

Arca de la Alianza

Para los israelitas el arca de la vieja alianza era una “caja” que fue mandada a hacer por Dios (Ex 25,10-22) con el fin de hacerles saber al pueblo de Israel sus oráculos desde esa arca (Ex 25,22).

El arca era un signo de la presencia de Dios, tenía en su interior el testimonio de la antigua alianza; las tablas de la ley, la vara de Aarón y el mana con que Dios había alimentado a su pueblo en el desierto.

La virgen María es la nueva arca de la alianza, pues lleva el testimonio vivo de la nueva alianza de Dios que es Jesucristo, quien es el pan vivo bajado del cielo.

Tenemos una explicación más amplia de como María, es la nueva arca de la alianza. Pincha aquí si te interesa.

 

Puerta del Cielo

La Virgen María, es llamada Puerta del Cielo, porque ella es esa puerta por la que Dios entro en ella, se encarnó, se hizo hombre y habito entre nosotros, tal y como estaba profetizado. Ese hombre es Jesús, y es quien no lleva al Cielo.

 

Estrella de la Mañana

Jesús es considerado “el sol”, porque así como el sol surge al amanecer e ilumina con sus rayos el día, así Jesús surge para iluminar y dejar atrás las tinieblas.

También, es cierto que antes de llegar el amanecer, surge la “estrella de la mañana”, que indica la pronta salida del sol.

Este astro es el planeta Venus, que brilla intensamente unas 3 horas antes del amanecer.

La Virgen María, es la estrella de la Mañana, pues en ella se da la anunciación de la llegada del Jesús, quien es el verdadero sol de Justicia.

María, no solo precedió a Jesús, sino que también, lo albergo en su seno, lo cuido y fue su fiel seguidora. Ella es un gran ejemplo de Fe.

 

Salud de  los enfermos

La Virgen María trajo la Salud a los enfermos, ya que engendro y nos dio al médico divino que es Jesús y es la perfecta medicina. Jesús estando en la Tierra curo a muchas personas sus males (Marcos 1, 34), y aun lo sigue haciendo, pues su amor y misericordia es infinita.

Además, María, es una gran intercesora ante su santo hijo, para nosotros quienes necesitamos salud para nuestras almas.

“Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María…..”(San Bernardo)

 

Refugio de los Pecadores, Consuelo de los Afligidos, Auxilio de los Cristianos

Jesucristo es tan misericordioso y nos ama tanto que él nos concede el perdón de nuestros pecados cuando acudimos a él con arrepentimiento.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11, 28)

María es nuestra Madre y siempre nos alienta y nos aconseja seguir a su santo hijo. “Haced todo lo que Él os diga” (Juan 2, 5). Ella siempre intercede por nosotros con su gran amor de Madre.

 

Reina de los Ángeles, profetas, patriarcas, etc.

María, es Reina por ser la madre de Dios (Lucas 1, 43), hecho hombre, quien es el creador y rey del universo (Colosenses 1, 16).

Su reino no es terrenal, sino que es el mismo de Jesús. Jesús es rey por naturaleza y María reina por designio divino. La Virgen María es Reina por su íntima relación con la realeza de Cristo.

Además,  Las escrituras, hace mención que en aquellos tiempos  la reina no era la esposa del rey, sino la madre del rey (Jeremías 13, 18). Este caso se da también con el rey Salomón, hijo de David, y su madre Betsabé (1 Reyes 2, 19-20).

En Éxodo 20, 12 encontramos que hay que honrar a los padres. Jesús cumplió este mandamiento recompensando a María su madre, llevándola a la gloria y la coronó para que reine con él, en el reino del Padre. Por eso encontramos en las Escrituras que tiene una corona de doce estrellas en su cabeza.

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.” (Apocalipsis 12, 1)

Si Jesús es rey de todo, María es también reina de los ángeles, de los santos, de los patriarcas, de los profetas, etc.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

Las letanías lauretanas se cierran invocando a Dios.

Invocamos a Jesucristo, Dios bajo la figura de “Cordero”, que es la forma en que Dios se hizo presente en el Mundo.

Incluso Juan, el bautista así proclamo la venida de Jesús, el Mesías.

“El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1, 29)

Respondemos: Perdónanos, Señor – Escúchanos, Señor – Ten piedad y misericordia de nosotros.

 

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