Dogma De La Inmaculada Concepción, ¿Es bíblico?

La Inmaculada Concepción es uno de los 4 dogmas marianos de la iglesia. Las preguntas más frecuentes sobre este dogma son:

¿De qué se trata el dogma de la Inmaculada Concepción?, ¿Es bíblico?, ¿María preservada de todo pecado?

Empezaremos diciendo que efectivamente el dogma de la Inmaculada concepción si se encuentra contenido en las sagradas escrituras y gracias al Espíritu Santo ha sido clarificado a la iglesia para el conocimiento de todos los creyentes.

 

¿Qué es la Inmaculada Concepción?

Es uno de los 4 dogmas marianos emitido por la iglesia católica. Este importante dogma declara que gracias a una gracia especial de Dios, la Virgen María fue preservada de todo pecado desde el mismo momento de su concepción.

El 8 de Diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamo este dogma en su bula Ineffabilis Deus.

El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

 

“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…” (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

Inmaculada Concepción

¿Qué es la concepción?

Para entender este dogma hay que saber primero que es la concepción.

La concepción es ese momento en el cual comienza la vida humana, es decir, cuando las células de papa y mama se unen y se origina la fecundación, entonces, Dios infunde el alma a la materia. Desde ese momento se da la concepción, desde  ese momento se forma un ser vivo con su propia alma.

 

Para que Dios pudiera encarnarse en María, era necesario que ella no tuviera pecado, es por eso que El espíritu de Dios la preparo.

Nosotros sabemos que cuando nacemos, lo hacemos con el pecado original, el cual es borrado con el bautismo.

En el bautismo recibimos al Espíritu Santo. Sabemos que el agua es un símbolo y es el Espíritu Santo quien realmente bautiza, uniéndonos a Cristo y limpiándonos del pecado original.

 

“Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”  (Marcos 1, 8)

 

El Espíritu Santo preparo a María con su gracia

María fue concebida sin mancha (macula). En el momento de su concepción entro en juego el Espíritu Santo.

Así como a nosotros, que en el momento de nuestro bautismo, el Espíritu Santo, nos limpia y nos purifica; se nos borra el pecado original, a María en el mismo momento de su concepción ella fue cubierta por el Espíritu Santo y fue bautizada en ese instante.

Es por eso que ella nació sin mancha de pecado original. El Espíritu Santo preparo a María con su gracia como pieza importante para nuestra salvación.

Además, La Virgen María, nació con una gracia adicional. Ella nació sin concupiscencia. La concupiscencia es la naturaleza o inclinación de buscar el pecado.

 

Argumentos bíblicos que sustentan el dogma de La Inmaculada Concepción:

 Absoluta Santidad de Dios

“Yahvé dijo: Quita las sandalias de tus pies, que el lugar donde estás es tierra santa” (Éxodo 3, 5)

En la anterior cita el libro del éxodo nos dice que el lugar donde Dios se manifiesta es un lugar santo y además nos puedes ser tocado por nada que sea profano. Moisés no debía de mezclar el polvo de la tierra profana con el del lugar donde Dios se estaba manifestando, ya que la presencia de Dios santifica.

 

Sabemos que Cristo es Dios, por lo tanto su presencia santifica. De ninguna manera pudo haberse mezclado el pecado en el vientre que contenía la carne de Jesús que es Dios. Las escrituras dicen que no es posible, debido a que lo que toca Dios directamente, es para él.

Veamos otra cita:

””Después que Aarón y sus hijos hayan terminado de envolver las cosas sagradas con todos los utensilios y puesto en marcha el campamento, los hijos de Quehat se acercarán para transportarlas; pero que no toquen lo que es sagrado, no sea que mueran.”  (Números 4, 15)

 

Aquí observamos como Dios prohíbe que manos que no estén consagradas toquen los utensilios y cosas sagradas, pues solo debían ser tocados por los sacerdotes. Por lo tanto Dios no iba a permitir que el vientre que contenía a Jesús que es el sumo sacerdote, fuera manchado por el pecado.

Otra cita:

 

“Y volviéndose a levantar de mañana el siguiente día, he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón el tronco solamente.

Por esta causa los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en el templo de Dagón no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta hoy.

Y se agravó la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio.

Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios Dagón” (1 Samuel 5, 4-7)

 

1 Samuel 5, desde el versículo 1 hasta el 7 es muy interesante. Resumiendo y poniendo en contexto podemos decir que los filisteos capturaron el arca de la alianza y entonces la colocan delante de su dios Dagon, sin embargo, Dagon cayó de su altar ante el Arca de la Alianza, y además los filisteos fueron castigados con plagas.

 

Sabemos que la vieja Arca de la Alianza contenía el maná, la vara de Aron y las tablas de la Ley (figuras de Cristo en el antiguo testamento). La vieja Arca de la Alianza  no podía estar cerca de pecadores o profanos. Así mismo María como la nueva arca de la alianza llevo en su vientre a Cristo que es el pan bajado del cielo y sumo sacerdote, no podía estar en contacto con el pecado.

 

En el nuevo testamento se cumple en plenitud la santidad de Dios con la encarnación de Cristo nuestro salvador.

 

La figura de María en el Antiguo Testamento

Eva:

La figura de María se ve prefigurada en Eva, la primera mujer. Lo que Eva perdió por su desobediencia, la Virgen María lo corrigió por su gran fe.

“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1, 38)

Dios protegió a María de la serpiente:

“Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, se puso a perseguir a la mujer que había dado a luz al varón. Pero se le dieron a la mujer las dos alas del águila grande para que volara al desierto, a su lugar; allí será mantenida lejos del dragón por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo” (Apocalipsis 12, 13-14)

La enemistad entre la Mujer y la Serpiente:

En el libro de Génesis está escrito lo que Dios le dijo a la serpiente:

“Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón” (Génesis 3, 15)

La mujer de quien se habla es la Virgen María y es quien está en enemistad con el Diablo. Dicha enemistad establecida por Dios no existiría si María hubiese nacido con el pecado original originado por la desobediencia de Eva.

Dogma de la Inmaculada Concepción

 

Respuestas a argumentos de hermanos separados

Algunos hermanos separados dicen que la Inmaculada Concepción es contraria a lo que enseña la biblia y citan la siguiente cita:

“pues todos pecaron y están faltos de la gloria de Dios” (Romanos 3, 23)

Uno de los errores más frecuentes de los amigos protestantes es tomar los textos de manera literal y sacarlos de contexto. De tomar de forma literal las palabras de San Pablo al decir que todos han pecado, Jesús también estaría incluido entre todos los pecadores. Por supuesto sabemos que esa no es la intención de Jesús.

“Estábamos muertos por nuestras faltas y nos hizo revivir con Cristo: ¡por pura gracia ustedes han sido salvados!” (Efesios 2, 5)

La inmaculada concepción de María no está en contra de las escrituras. San Pablo en la carta a los Romanos nos dice que Cristo nos liberó del Pecado en la cual estábamos encerrados hasta la venida de nuestro salvador. Cristo nos libera del pecado y nos une a su padre. Sabemos que María fue la primera.

 

Algunos hermanos separados dicen que María misma se reconoce pecadora y que tuvo necesidad de ser rescatada por la gracia de Dios.

Decir que María se declaró pecadora es totalmente falso. Lo que es cierto es que la Virgen María se declaró salvada y lo podemos ver aquí:

“Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre” (Lucas 1, 47-49)

María se regocija y reconoce que fue salvada. ¿De qué fue salvada? Fue salvada del dominio del pecado, por gracia de Dios, desde antes de la pasión de Cristo. Dios la preservo del pecado.

Antiguos textos de Santos sobre la Inmaculada Concepción

Tenemos evidencia de personas santas y fieles a la iglesia de Cristo que en vida reconocieron y promovieron La Inmaculada Concepción:

 

San Romano, el Melode: “Joaquín y Ana fueron liberados de la vergüenza de la esterilidad y Adán y Eva de la corrupción de la muerte, oh Inmaculada, por tu natividad. Esta festeja hoy tu pueblo, rescatado de la esclavitud de los pecados, clamando a ti: ‘La estéril da a luz a la Madre de Dios, madre de nuestra vida'”. (Himno de la Natividad de María; Maas-Trypanis I, 276-280)

 

Pseudo-Gregorio Niceno: “…de la Virgen Santa ha florecido el árbol de la vida y de la gracia… De hecho, la Virgen Santa se ha hecho manantial de vida para nosotros… En María solamente, inmaculada y siempre virgen, floreció para nosotros el retorno de la vida, ya que sola ella fue tan pura en el cuerpo y en el alma, que con mente serena respondió al ángel…”. (Homilia sobre la Anunciación; La Piana, 548-563).

 

Textos extraídos de la Liturgia de la Iglesia Oriental del siglo I al siglo VI

“…Oh, Virgen doncella inmaculada, salva a quienes en ti buscan refugio”. (Megalinaria Festivos – Himno para la Navidad; BZ 18, 347).

“Por Eva la corrupción, por ti la incorruptibilidad; por aquella la muerte, por ti, en cambio, la vida… ¡El Médico, Jesús, ha venido a nosotros por ti!, para curarnos a todos, como Dios, y salvarnos… Ave. Inmaculada y Pía, salve, baluarte del mundo…”. (Kondakia a la Madre de Dios Virgen; BZ 58,329-332).

 

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