El Purgatorio es totalmente bíblico. Explicación sencilla.

Posiblemente el tema del purgatorio es uno de los más incomprendidos y atacados por los hermanos separados. En este artículo explicaremos lo que realmente es el Purgatorio, descartando así falsas ideas que circulan en torno a él. Expondremos los fundamentos bíblicos que lo sustentan.

¿Qué es el Purgatorio?

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el purgatorio es una “purificación final” (CIC 1031) que se ofrece a “todos los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero que todavía están imperfectamente purificados” para que puedan “alcanzar la santidad”. Necesario para entrar en la alegría del cielo “(CCC 1030).

Estas personas, han muerto en la gracia de Dios y alcanzarán la alegría de estar en el cielo, después de que su purificación este completa.

Esencialmente, esto significa que el purgatorio es una especie de castigo purificador temporal que normalmente se considera como un fuego purificador

“Más aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego.” (1 Corintios 3, 15)

Esto nos haría suponer que el purgatorio es un lugar físico, sin embargo, debe considerarse como un proceso o estado de purificación.

 

¿Quiénes van al purgatorio?

No todas las personas que mueren van al purgatorio. Como ya dijimos los que llegan al purgatorio mueren en estado de gracia.

Antes de su muerte terrenal cometieron pecados veniales (leves o cotidianos, que ofenden a Dios, pero que no cortan la relación de amistad con Él) o no hicieron suficiente penitencia por los pecados ya perdonados.

Cabe la posibilidad de que todavía tengan algún apego al pecado, pero mueren en amistad con Dios.

 

Tiene que quedar muy claro que el Purgatorio no es una nueva oportunidad para arrepentirse y así poder evitar el infierno, sino que es la última parada para la purificación para entrar en el cielo.

 

Solo aquellos sin manchas en sus almas entran directamente al cielo. Aquellas personas que no se han arrepentido y confesado sus pecados mortales irán al infierno.

La mayoría de las personas no están tan libres del pecado ni del apego al pecado como para obtener una entrada directa al cielo, ni tan apegadas al pecado ni tan arrepentidas como para ser castigadas para siempre en el infierno.

Purgatorio es bíblico

La Iglesia primitiva creía en el Purgatorio

La Iglesia formuló su doctrina de la fe en el purgatorio especialmente en los concilios de Florencia y Trento entre los siglos XV y XVI.

Pero antes de esos concilios ya se creía y se enseñaba sobre el fundamento del Purgatorio.

Los primeros Padres de la Iglesia, fueron partidarios de la oración por los muertos y de la purificación después de la muerte terrenal.

Existió en la Iglesia primitiva la práctica de orar por los muertos durante el culto litúrgico y durante la oración eucarística.

Entonces, sabemos con certeza que orar por las almas de los difuntos fue parte de la fe y la creencia de los primeros cristianos:

San Agustín

“La Iglesia universal mantiene la tradición de los Padres de que se ore por aquellos que murieron en la comunión del cuerpo y la sangre de Cristo” (Sermo. 172,1. Siglo V)

“Opongan los herejes lo que quieran, es un uso antiguo de la Iglesia orar y ofrecer sacrificios por los difuntos” (libro de herejías, cap. 53)

 

Juan Crisóstomo

“No debemos dudar que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo” (Año 386)

Lactancio

“El justo cuyos pecados permanecieron será atraído por el fuego (purificación)…” (Año 307)

¿Qué nos dice la biblia sobre el Purgatorio?

La seguridad de la salvación y la entrada automática y directa al cielo no son bíblicas. Porque si eso fuera verdad, tendríamos que ser tan perfectos como Jesús, y ninguna persona es capaz de lograr eso.

El Purgatorio está claramente sustentado con las escrituras. Analicemos con mucha atención:

“la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Más aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego.” (1 Corintios 3, 13-15)

La calidad de la obra de todas las personas tiene que ser probada en el fuego (Purgatorio). Aquella persona, cuya obra quede abrasada, ciertamente se salvara, pero tiene que pasar por el fuego. Dicha cita coincide perfectamente con lo que la Iglesia Católica enseña.

Veamos otra cita:

“Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro.” (Mateo 12, 32)

La biblia nos dice que hay un pecado que no será perdonado ni en este mundo ni en el otro. El otro mundo que menciona la biblia es lo que nosotros los católicos llamamos “Purgatorio” que es el lugar de purificación.

Los hermanos separados dicen que cuando una persona se muere, la entierran y se acaba la vida. Sin embargo, cuando Cristo muere, entregó su Espíritu al Padre y se reunió con los que habían muerto antes.

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (1 Pedro 3, 18-20)

Jesús en Espíritu, fue a predicar a los espíritus encarcelados que habían muerto en los tiempos de Noé y estaban vivos en espíritu. Con esto vemos que es mentira lo que enseñan los protestantes al decir que cuando una persona muere se acaba todo.

 La Iglesia Católica enseña que cuando una persona muere terrenalmente, su espíritu va a la presencia de Dios, y espera allí hasta el juicio final:

“Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.” (Apocalipsis 7, 13-15)

Otra cita:

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” (Apocalipsis 6, 9-11)

La cita nos dice que las almas de los muertos subieron a la presencia de Dios, a las cuales se les dijo que esperan un poco para recibir justicia. Demuestra esto que aún no había llegado el final del mundo.

 “Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.” (Lucas 20, 38)

Para Dios todos viven. La vida no se acaba con la muerte terrenal.

 

Otra cita que sustenta el purgatorio claramente:

y rezaron al Señor para que perdonara totalmente ese pecado a sus compañeros muertos. El valiente Judas exhortó a sus hombres a que evitaran en adelante tales pecados, pues acababan de ver con sus propios ojos lo que sucedía a los que habían pecado. Efectuó entre sus soldados una colecta y entonces envió hasta dos mil monedas de plata a Jerusalén a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el pecado. Todo esto lo hicieron muy bien inspirados por la creencia de la resurrección, pues si no hubieran creído que los compañeros caídos iban a resucitar, habría sido cosa inútil y estúpida orar por ellos.” (2 Macabeos 12, 42-44)

Más claro no puede ser la biblia. Nos dice que es algo justo piadoso y noble orar por los muertos, tal como lo hacemos los católicos.

Siempre nos encontraremos a muchos hermanos protestantes que digan que el purgatorio es un invento de la Iglesia católica, Esto sucede porque desconocen que tanto la Biblia como la historia de los cristianos primitivos avalan la existencia del purgatorio.

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