Conoce la maravillosa vida de San Ignacio de Loyola, Patrono de los ejercicios espirituales

Proveniente de una familia noble de Roma, nació con el nombre de Iñigo el 23 de octubre de 1491. Fue canonizado por el papa Gregorio XV.

Durante su juventud realizo constantes viajes junto a un contador que lo protegía, donde aprendió muchas habilidades de hombres como el dominio de armas.

Diez años después, procede a servir al virrey de Navarra, donde demuestra su prudencia, capacidad de manejar conflictos, astucia y libertad.

Inicios de vida

Ignacio inicia su vida de miliciano en una época violenta en cuanto al aspecto sociopolítico, caracterizándose como conflictivo y sexualmente irresponsable.

Asistió múltiples batallas, pero lamentablemente para sus 28 años se armó de tanta obstinación que una bala atravesó una de sus piernas e hirió la otra.

Debido a esto y a los grandes valores que poseía este personaje, se le practican las primeras curas y se regresa a su casa de Loyola.

Comenzó a leer libros que hablaban de Cristo durante su dolorosa y lenta recuperación, a partir de aquí se replantea y autocritica la vida que había llevado.

Una noche tuvo una visión de la Virgen María junto al Niño Jesús, lo cual lo convenció a imitar los libros que había leído para servir a Dios y se planteó viajar hasta Jerusalén para convertirse en la Tierra Santa.

Partió creándose una serie de Ejercicios Espirituales en los cuales se basó al final de su viaje para realizar sus estudios y comenzar a predicar.

Decidido a realizar una peregrinación, estudia filosofía en París, cambia su nombre a Ignacio, decide convertirse en mendigo, ponerse al servicio del papa y crear junto a sus compañeros la Compañía de Jesús.

Fue el General al frente de dicha Compañía por quince años, debido a la decisión unánime de sus compañeros, por lo que confesó sus pecados para cumplir el deber.

San Ignacio de Loyola estuvo sus últimos años en Roma, desde allí dirigía la Compañía de Jesús y tuvo la gran alegría y orgullo de ver su gran crecimiento: de solo 6 jesuitas en 1541 pasaron a 10.000 en 1556, el año de su fallecimiento.

Ahora, te invitamos a realizar una hermosa oración a San Ignacio Loyola, Patrón de los ejercicios espirituales.

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